La CGT, en Alacant, abre sus puertas al proyecto Miquel Grau

 

Llum Quiñonero, Carlos Trigueros, Baltasar Ortiz y Fina Grau en la sede de CGT

La CGT  acogió el pasado 15 de marzo la presentación del proyecto que viene apoyando desde sus inicios.El debate abierto sobre esta iniciativa colaborativa  se centró en la necesidad de profundizar en el análisis de la historia reciente y en poner de manifiesto el papel jugado desde la izquierda más rupturista.

 

Share

Amb Miquel Grau

Per Carles Dolç

Javier Pastor

Javier Pastor, 2011

No vaig conèixer personalment Miquel Grau. Sí aquells anys, quan, joves, lluitavem per la llibertat i contra l’explotació de l’home per l’home que ens indigna. Molta gent es va sumar a aquell combat, molta gent jove com Miquel.

Miquel va ser assassinat per un intolerant que haguera volgut que no arribaren les llibertats. La intolerància no suporta que uns altres s’expressen ni el motiu pel qual s’expressen. No era una qüestió d’un individu, era la d’un règim i uns sectors socials. Hui eixes idees  perviuen amagades o en estat d’hibridació. Passen les persones però a eixes idees els costa molt d’esvanir-se. El crim de juliol del 2011 a la civilitzada i en tants aspectes admirable Noruega n’és una prova recent. I és que la llibertat, tot i que guanyada, no podem considerar-la un estat definitiu. La democràcia també es podria perdre o ser vitalment tergiversada, i sempre serà incompleta mentre pervisca la desigualtat social. Els drets humans encara són ben lluny de la seua plenitud. Pensem, com a exemple, només en el que diu la Declaració de 1948 en el seu article 3: “Tot individu té dret a la vida, a la llibertat i a la seguretat de la seua persona”. L’oposició als terrorismes i les guerres ha de continuar.

Miquel Grau tenia 21 anys. No ens ha d’importar quines eren les seues conviccions polítiques. Va ser una victima. Eixa circumstància és la que hem de ressaltar. Les idees que defensava eren drets que no necessiten martirs, ben al contrari. Dissortadament no està entre nosaltres i no podem oblidar la seua condició de victima de la intolerància. Hem d’insistir en treballar per a que no es repetisca la seua desventurada història.

Share

Memoria compartida en el Casal del Tío Cuc

 

Sábado, 17 de diciembre, Alacant. Hubo  en la sala gente que conoció a Miguel y nos habló de él: Ismael Gutierrez, profesor de secundaria en la actualidad, contó que fue de su pandilla, cuando apenas ambos tenían 16 años; Antonia Graells, ahora jefa de la unidad contra la vioencia de género de la subdelegación del Gobierno, le recordó en sus paseos camino de vuelta a casa después de trabajar, cuando Antonia pasaba a recoger a su amiga Maribel, compañera de Miquel en la tienda de confección, Junior, en la calle Gerona; Victor García,  entonces miembro de la Jove Germania y ahora, Coordinador de archivos y gestión documental de SUMA, que como él estudiaba en la Escuela de Comercio (hoy Sede de la Universidad de Alicante), aportó la memoria de la la asamblea que se convocó en la escuela después del atentado. Ximo Caturla, profesor y escritor,  compartió  sus recuerdos de la misma noche del atentado, cuando, después de colocar por las paredes del barrio de San Blas, los mismos carteles que pegaba Miquel  en la plaza de Luceros, se encontró con Eduard Rach y Pilar Maestro, profesores entonces, que ya conocían la noticia. Hablamos del proyecto, de la colaboración, de la ciudad desmemoriada en la que vivimos, de la necesidad de afirmar nuestra historia como una forma de responsabilidad con el presente.

Los apoyos crecen, la historia compartida avanza y con ella crece el apoyo de más gente. Gracias a la gente del Casal, que se unen al proyeecto y seguirán divulgándolo.

 

Share

La xusma i la gent de tro

 Casal Tio Cuc, dissapte, 17, a les 19h: Xarrada Miquel Grau, memòria, dignitat, justícia i veritat ,a càrrec de Llum Quiñonero.

Un grupo de gente joven ha abierto en la calle San Leandre, de Alicante, el Casal Tio Cuc. Es el nombre de la cabecera de una revista cómica que vio la luz en Alicante en 1914. El Tio Cuc, se definía así mismo: “defensor de la xusma y de la gent de tro“. Tan elevado objetivo le ha hecho permanecer en la memoria de la misma (la xusma) durante décadas.  Durante la Transición El tio Cuc revivió, para volver a las sombras; y ahora, en plena hecatombre de la postmodernidad tecnológica, vuelve a asomar la cabeza. Con tan buen humor, no me extraña que no se quiera perder comba.

Casal Tio Cuc. Carrer San Leandre, AlacantEl próximo 17 de diciembre, tenemos una cita en el Casal, con alguna xusma, para presentar el proyecto Miquel Grau.  Allí estaremos. ¿Quién se apunta?

Share

Al Tall, Carles Dolç i Ca Revolta amb Miquel Grau

¿Qué significó el atentado y la muerte de Miquel para quienes en aquellos días en Valencia luchaban por las libertades democráticas y los derechos nacionales? ¿Desde qué perspectiva se contempla aquella historia en el presente? ¿Cómo un grupo como Al Tall se decidió a componer una canción de homenaje a Miquel Grau? ¿Cómo la compusieron? ¿Por qué eligieron precisamente esa música? ¿Qué sentido tiene volver nuestra mirada hacia la Transición y hacia la muerte de Miquel Grau?

De todo ello hablamos en Ca Revolta el pasasado 2 de diciembre en un acto en el que Ca Revolta abrió sus puertas al proyecto Miquel Grau y en el que participaron CArles Dolç, Llum Quiñonero, Pep Pacheco y Manuel Miralles, músico de Al Tall.  Carles Dolç señaló la importancia de escribir la historia de la lucha  por la democracia y por las libertades como una movilización que implicó a decenas de miles de personas que, como Miguel Grau, se jugaron la vida por dejar atrás el franquismo. En su intervención puso de manifiesto cómo desde la derecha que hoy gobierna las instituciones valencianas se arrogan como  propias, conquistas esenciales del propio movimiento popular; sea la movilización que acabó por la conquista del curso del Turia para la ciudad –El llit del Turia es nostre i el volem verd– o, luchas más próximas en el tiempo, como Salvem el botánic.

Manuel Miralles, miembro de Al Tall, contó cómo aprovecharon la tonada de una petenera que cantaban previa a los ensayos como tema para componer la canción que dedicaron a Miquel. Explicó que aquel día en el Puig,cuando la estrenaron, incluso Raimon, que estaba con ellos, les echó una mano en alguna estrofa que no acababa de parecerles redonda. Contó también, la emoción rotunda que les acompañó el momento que la cantaron y que les ha acompañado en cada una de las interpretaciones.

embedded by Embedded Video

YouTube DirektAl Tall Miquel Grau www.miquelgrau.org

 

Carles Dolç, Manuel Miralles y Llum Quiñonero

 

Lletra de Al Tall, Miquel Grau 

Per cridar: ‘Vull l’Estatut’, ai, ai, ai, ai!

a Miquel assassinaren;

açò passà en Alacant, en Alacant el mataren.

Ja el porten a soterrar, ai, ai, ai, ai!

l’acompanya tot lo poble;

no poguérem dir-li adéu,

soledat de l’ai, ai, ai!

perquè el taüt ens furtaren.

Per guanyar la llibertat, ai!

quants germans tenen de caure!

Miquel Grau ja no està açí, soledat de l’ai, ai, ai,

quan avui tots l’esperàvem

Share

Miquel Grau, el seu carrer a Valencia, 2009

Informació del blog http://el-blog-de-masclet.blogspot.com/

Un post de 6 d’Octubre de 2009:

“El nom de Miquel Grau se donà a un carrer en proyecte, en una zona d’horta prop del Camí Nou de Paterna, en la que pronte es construïren quatre finques aïllades; pero 25 anys després, quan s’urbanisà el nou barri de l’avinguda de les Corts Valencianes, se féu coincidir la traça de l’existent carrer de Miquel Grau en una de les noves avingudes, que rebé el nom de “carrer del Camp del Túria”: la que passa just per davant del Palau de Congressos” …

Plano calle Miquel Grau, del blog de masclet

“En este fet, com podem vore en l’image (feu clic per a ampliar-la), les dos finques que originàriament confrontaven en el “carrer de Miquel Grau”, ara ho fan en el “carrer del Camp del Túria”.

Share

La noticia llegó al barrio

Por Javier Pastor


En aquellos años setenta yo estudiaba en Madrid, en la Facultad de Bellas Artes. Cada mañana tomaba el metro desde el barrio de Carabanchel hasta Moncloa, para desde allí ir a pie a la Universidad Complutense. Cada mañana atravesaba el parque del Oeste donde   una cincuentena de grises a caballo, embutidos en su inconfundible uniforme, casco protector y largas porras vigilaban el paso de los estudiantes. Pasar a su lado daba escalofríos, te miraban desde lo alto con ese aire de autoridad que les permitía hacer contigo lo que quisieran, más aún con mi indumentaria de hippie  melenudo.
Cada día se celebraban asambleas en la Facultad y llovían las octavillas contra el régimen fascista del General Franco y día sí día y  también entraban los grises a caballo; se liaban a porrazos y se llevaban a cuantos estudiantes podían a la DGS (Dirección General de Seguridad). El aire estaba impregnado de miedo, pero también de rabia e indignación.
El 20 de noviembre de 1975, como cada  mañana, me levanté, fui a tomar  café en el bar de la esquina, y leí el diario.  No me lo creía, en la portada una gran foto del dictador y un titular “Franco ha muerto”. Fui corriendo a casa y desperté a los compañeros: ¡!Hoy desayunamos con sidra ¡! Todo ha terminado, ahora vamos a ser libres, se acabó el miedo; nos decíamos ingenuamente.
Los años que siguieron fueron, si cabe, más terroríficos. El miedo y la incertidumbre se extendió por todas las calles de la ciudad. Las pandillas de ultraderecha campaban a sus anchas y no dudaban en apalear en plena calle a cualquiera que tuviera pinta de “rojo”; yo no era rojo, pero sí hippie y anarquista, y un día me tocó. Para colmo, una mañana de enero de 1977 nos levantamos con una atroz noticia: un comando de ultraderecha había entrado en el despacho de abogados laboralistas en Atocha, disparando indiscriminadamente, con el resultado de cinco muertos y cuatro heridos.
Eran años de “transición” de un estado totalitario a otro supuestamente social y de derecho democrático; se hablaba de legalizar los partidos políticos, de la creación de una Constitución; se respiraba esperanza……pero se vivía mucha tensión, mucho miedo.
En Junio de 1977 regresé a Alicante y el ambiente en la Terreta me pareció mucho más relajado que en Madrid. En el barrio de Santa Cruz (el Barrio, simplemente) nos reuníamos gente de izquierda; jóvenes que deseábamos un país en libertad. Allí nos intercambiábamos libros de Bakunin, Proudhom, Kropotkin, hablábamos de la comuna, planeábamos acciones directas, pintábamos murales y los primeros grafitis: “la acción no debe ser una reacción, sino una creación”, “prohibido prohibir”.  Así pasó el verano, le siguió el otoño y llegó el 6 de cctubre. Se estaba preparando la Díada del Pais Valenciá y los partidos de izquierda pegaban carteles en las paredes de la ciudad. Un grupo del MCPV (Miquel Grau, Llum Quiñonero, Juan Angel Torregrosa y Xavier Alvarez) se encontraban en la plaça dels Cavalls colocando sus carteles.
Diseño de Javier Pastor, noviembre 2011Era de noche, tal vez las 11h o las 12h, estábamos en el bar “El Coso”, regentado por entonces por Paco Armengol, y alguien entró: “Tío, algo ha pasado en la Plaza Luceros mientras pegaban carteles….” Al día siguiente tuvimos noticias más claras y contundentes: Miquel había recibido un impacto en la cabeza con un ladrillo y se encontraba gravemente herido. La noticia fue como un mazazo, pero aún sería peor días más tarde.
El día 8 de Octubre asistimos a la manifestación en la Explanada para protestar por el suceso, al final los “grises” cargaron contundentemente. Una semana más tarde – el 16 de Octubre – Miquel fallecía con tan sólo 20 años de edad, víctima de la transición, víctima de los intransigentes; una vez más la España reaccionaria talaba una vida por hacer.
El trágico suceso llegó al bochornoso espectáculo en su funeral, los grises impidieron que miles de personas pudiéramos despedirlo. Como de costumbre, la fuerza bruta frente a la razón y el sentimiento.
Miquel se fue en lo mejor de la vida, pero como todos los héroes nos dejó su testimonio de su lucha por un mundo mejor.

Share

Quiero que este proyecto salga adelante

Minientrada

Por Viki Criado,  secretaria de la dona CGT-PV

La primera vez que vi a Llum fue el día que presentó su libro Nosotras que perdimos la paz,  en la librería de Alicante 80 Mundos. Entonces yo ya era militante de Mujeres Libres pero no fue hasta después de leer ese libro que decidí que, lo que yo quería ser de mayor, era justo eso: ser una mujer libre. O, al menos, intentarlo.
Desde entonces, cuando me encontraba con Llum, sentía ante ella  el mismo pudor  que algunxs lectorxs ante sus escritorxs favoritxs; hasta hoy, que la considero mi amiga, he descubierto muchas cosas de ella.
También he sabido por ella quien era Miquel Grau, aunque de esa historia todavía me quedan muchas cosas por conocer. Por eso, para descubrirlas, quiero que este proyecto salga adelante.

Share